Dentro del homo solar, los físicos separan un núcleo que es 1500 más denso que el agua, con temperaturas del orden de 29.0 M. °F. Esta tremenda condición termonuclear permite la fusión continua de aproximadamente 600 millones de toneladas métricas de hidrógeno en helio, cada segundo. La liberación de energía resultante es equivalente a la detonación de 100 superbombas de miles de millones de hidrógeno por segundo.
| La gigantesca turbulencia que se produce provoca un movimiento bajo la zona de convección superior de la superficie visible del sol (fotosfera), que es mucho más fría, aproximadamente 10.800°F. Esta turbulencia, llamada por los astrónomos granulación solar, crea manchas solares, cada una con una duración de unos cuatro meses como máximo y que son acompañadas por intensos campos magnéticos con un promedio de 2.500 gauses (en comparación, el campo magnético de la Tierra es de aproximadamente un gaus). En un fenómeno no totalmente comprendido, pero que se piensa que está asociado con el alto magnetismo localizado de las manchas solares actuando conjuntamente con el tremendo campo magnético solar, parece Producir períodos de actividad solar creciente que se extienden en epiciclos de once años dentro de los ciclos de 19 a 22 años que posiblemente reflejan los cambios acumulativos que se producen en las profundidades del sol. | | |
Los períodos de mucha actividad en las manchas solares se ven acompañados por erupciones solares - violentas explosiones provocadas por la rápida liberación de la energía almacenada dentro de los campos magnéticos que exhiben inversiones y recuperaciones de polaridad. Todo ello produce una intensa emisión de rayos X, de radiofrecuencias y de partículas de alta energía, provocando una importante disrupción en las comunicaciones radio y mostrando brillantes auroras boreales. La atmósfera exterior del sol -la corona- está formada por arcos y anillos de material gaseoso calentado por algún mecanismo desconocido hasta altas temperaturas (unos 1,8 M. °F). Los vientos solares de gran velocidad se ven forzados hacia los lejanos espacios interplanetarios por los campos magnéticos existentes en el interior de la corona. Empujados por el magnetismo, estos vientos solares son detectables dentro del campo magnético terrestre, tendiendo a repetirse cada 27 días, período que coincide con la rotación del sol.
La ionosfera se extiende entre 80 y 400 Km., sobre nuestras cabezas. Ionizada por una intensa radiación solar, principalmente en la parte UV del espectro, consiste en triples corazas supertenues de electrones libres cargados negativamente y átomos y moléculas cargados positivamente. La ionosfera puede afectar las transmisiones de radiofrecuencia de modo muy radical y muy excéntrico.

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